quarta-feira, 8 de dezembro de 2010

Resenhas - Encontro I - Gertrude Stein


Enquanto a escritora norte-americana Gertrude Stein (1874-1946) escrevia seus livros, buscando uma forma de revolucionar a literatura do século XX, sua companheira Alice B. Toklas (1877-1967) cozinhava, bordava, cuidava das plantas, datilografava seus manuscritos e ajudava a entreter os convidados. A autobiografia de Alice B. Toklas (1933) traça um painel divertido e envolvente de vinte e cinco anos de convivência desse adorável casal que, no salão da Rue de Fleurus, em Paris, recebia amigos como Pablo Picasso, Henri Matisse, George Braque, Scott Fitzgerald e Ernest Hemingway. Os episódios são contados com simplicidade e leveza por Alice, pois Gertrude Stein, ao emprestar a voz de narradora à amiga, instaura um engenhoso jogo literário com o leitor. A edição, décimo volume da coleção Mulheres Modernistas, traz ainda posfácio de Silviano Santiago e sugestões de leitura.


O conteúdo é apaixonante: um mergulho nos ambientes avantgarde da Paris anterior à Segunda Guerra Mundial, onde reinavam a flexibilização dos costumes e a radicalização das idéias. A valorização do dólar permitia que artistas americanos levassem na França uma vida confortável, com uma liberdade impossível na América. Gertrude, criadora do epíteto lost generation, fazia do seu apartamento da Rue de Fleurus a embaixada de todos estes americanos - Hemingway, Scott Fitzgerald, Ezra Pound -, assim como um local de reunião para modernistas como Jean Cocteau, Juan Gris, Picasso, Matisse e Henri Rousseau.


Gertrude Stein juega a desgranar sus recuerdos de las tres primeras décadas del siglo veinte con el recurso de simular una autobiografía de su secretaria y amiga Alice B. Toklas en la que la propia Gertrude es el personaje más mencionado. Los datos que se dan sobre las dos mujeres son sólo circunstanciales (no se entra en su intimidad y apenas en su forma de pensar), pero la obra es muy interesante como suministradora de anécdotas recogidas de primera mano sobre una amplia serie de artistas, escritores e intelectuales: el matemático Whitehead, el músico Erik Satie, el fotógrafo Man Ray, los escritores Hemingway, Anderson, Cocteau, y Tzara, y los pintores Picabia, Matisse, Gris, Braque y sobre todo Picasso, íntimo amigo de Stein desde principios de siglo. Stein (a través del personaje de la narradora Toklas) señala su identificación con la mentalidad y la obra del madrileño Juan Gris, frío y cerebral hasta lo matemático, como se considera también ella misma, y habla de los reproches que le dirigió a Picasso por el tono de desconsideración con que éste a veces hablaba de aquél. Stein insiste en que el cubismo es una concepción puramente española: "sólo los españoles pueden ser cubistas y el único cubismo verdadero es el de Picasso y el de Juan Gris. Picasso creó el cubismo y Juan Gris le infundió su personal claridad y exaltación". En el libro se relatan algunas de las más conocidas anécdotas referentes a la propia Stein. Gertrude dice que el retrato que le hizo Picasso en la primera década del siglo (que se hizo tan famoso posteriormente) no se le parece, a lo que el pintor responde que eso carece de importancia: "ya se le parecerá". En otro lugar se dice que fue la propia Alice B. Toklas quien encontró en los papeles de Stein, a modo de frase inspiratoria, el famoso "una rosa es una rosa es una rosa", que además le invitó a que lo convirtiera en una especie de lema personal que imprimió en el membrete de sus cartas y en manteles. Se cuenta igualmente la participación de ambas mujeres en tareas humanitarias, como conductoras, en la Primera Guerra Mundial y las peleas de Stein para publicar sus primeros escritos.

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